sábado, 18 de agosto de 2007

Ante la miseria

La Ley espera al campesino, aunque al mismo tiempo, Alguien no sabe que espera al señor K. Mucho tiempo ha transcurrido viajando pero jamás se ha olvidado de su deber. La Ley está presente, esperando ser cumplida o al menos reconocida. Mas la puerta aun sigue cerrada. Alguien jamás se ha olvidado de que está ahí gracias a personas como el señor K, aunque no lo conozca.

Alguien decide ponerse a sí mismo frente a la Ley, en una entrevista secreta. La Ley decide también ponerse a sí misma frente a Alguien. Alguien vuelve de un viaje y, camino hacia donde la Ley, pasa por delante del señor K pero este no lo reconoce, ni siquiera lo mira, ocupado en la redacción de una misiva al mismo Alguien. La Ley sale en busca de Alguien y pasa por al lado del avejentado campesino, que le balbucea unas palabras recostado en el suelo y con la cabeza gacha. Alguien se encuentra con la Ley y ambos se dan cuenta que no era el otro al que buscaban.

Tiempo después, Alguien muere- y más tarde, la Ley desaparece- luego de pedirle por años a sus incompetentes empleados que lo contacten con el señor K - o el campesino, y con un recuerdo amargo de su paso por el mundo.


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